viernes 15 de agosto de 2008

We'll be back...forever?


Los gobernadores estadounidenses Janet Napolitano, de Arizona; Arnold Schwarzenegger, de California; Bill Richardson, de Nuevo México, y Rick Perry, de Texas; así como los gobernadores mexicanos José Guadalupe Osuna Millán, de Baja California; José Reyes Baeza Terrazas, de Chihuahua; Humberto Moreira Valdés, de Coahuila, y Eduardo Bours Castelo, de Sonora iniciaron el jueves 14 de agosto su 26 Conferencia de Gobernadores Fronterizos, en Los Ángeles, California.

Hasta el momento ha habido -y seguramente habrá mucho más- de lo de siempre: refrendos de buena amistad, unión contra los eternos males de la seguridad fronteriza y narcotráfico, y largos discursos políticos sobre migración y cooperación bilateral colmados, como siempre, de simples buenos deseos.

Sin embargo, la realidad indica que es evidente que los empresarios estadounidenses, ávidos de revitalizar su productividad para poder reactivar la actividad económica de su país, siguen requiriendo bajar costos, por lo que, seguramente, continuaremos observando la contratación de mano de obra mexicana (trabajadora, barata e ilegal). Es una relación enteramente (¿O eternamente?) complementaria.

También es inobjetable que el consumo de drogas ha aumentado (en ambos países), por lo que esta demanda necesita una oferta creciente, y si la droga continúa pasando de un lado a otro sin grandes problemas, quiere decir que en ambos lados permanece la existencia de una autoridad policiaca abiertamente corrupta.

Y, así como los problemas, el discurso continúa siendo el mismo y, de no cambiar la forma de hacer política de un lado y de otro, continuaremos también viendo este tipo de reuniones ambiguas, sin claros acuerdos que se puedan traducir en acciones concretas, y cada vez más caricaturizadas (esta vez, el Governator ofreció un show hollywoodense de su película Terminator y regaló chamarras de piel a sus homólogos).

Después de todo, quizá entre gringos y mexicanos no seamos tan diferentes.

viernes 8 de agosto de 2008

Sobre secuestros, homicidios y penas de muerte


Hace tres meses, un jovencito de 14 años de edad llamado Fernando Martí -miembro de una acaudalada familia mexicana-, su chofer y su guardaespaldas fueron detenidos y secuestrados por miembros del crimen organizado que laboraban como policías (federales y locales) en el Distrito Federal. Esta trágica historia tuvo su desenlace el pasado viernes 1° de agosto, cuando el cadáver del joven Martí fue hallado en la cajuela de un auto en Coyoacán. El chofer había sido encontrado muerto 1 mes atrás junto con el guardaespaldas (el único sobreviviente).

Mientras tanto, el pasado martes 5 de agosto era ejecutado José Medellín en Estados Unidos, un mexicano que participó en la violación y homicidio de Elizabeth Peña de 16 años, y Jennifer Ertman, de 14, en Houston hace 15 años. Ese mismo día, pero en México, un destacado médico e intachable hombre de familia, el Dr. David Manterola, fue asesinado afuera de su domicilio por intento de robo.

Los casos del joven Martí y del Dr. Manterola son sólo dos ejemplos más de la creciente inseguridad en el Distrito Federal (seguramente, en el día de su trágico asesinato se estaban cometiendo varios más a lo largo del país). Este constante asedio al orden público ha destruido a tantas familias, y ha dañado al tejido social de tal forma que, el día de hoy, las encuestas señalan que el 71% de los mexicanos apoyaría la restauración de la pena de muerte en México, tal y como sucede en varios estados de nuestro vecino país del norte.

Sin embargo, y aún con la tempestad encima de todos (estoy seguro que cada uno de nosotros ha perdido un familiar, un amigo o un conocido por la inseguridad), es muy importante que los mexicanos, y sobre todo el Estado Mexicano, comprendamos la magnitud y complejidad de restablecer la pena de muerte. En este sentido, identifico 4 temas fundamentales a considerar: la vida humana (tanto de la víctima como del agresor); la procuración e impartición de justicia por parte del Estado Mexicano; la capacidad del gobierno por defender, mantener y hacer respetar el Estado de derecho; y finalmente, la condición mental y las probabilidades de rehabilitación y reinserción social del agresor.

El tema de la vida humana vinculada con la pena de muerte, tiene que ver, en principio, por la irrecuperable pérdida de la vida de la víctima y el irreparable dolor de su familia y allegados; y posteriormente, por la vida en juego del agresor y el irreparable dolor que su eventual muerte causaría a su familia y allegados. En términos humanistas (fundamental corriente filosófica a tomar en cuenta en un asunto tan delicado), se trata de 2 asuntos estrechamente ligados (a pesar de que la vida de A haya sido causante de la extinción de la vida de B).

El segundo tema, el de la procuración e impartición de justicia, tiene que ver fundamentalmente con la noción y valor de la justicia que concibe el Estado Mexicano en su procuración e impartición. En este sentido, es notable ver cómo otros fenómenos sociales, como la desigualdad, permean también la procuración de justicia mexicana (el secuestro del joven Martí ocupó las primeras planas de los diarios -y al menos en las notas que revisé, nadie menciona siquiera el nombre de su chofer-, y a su funeral asistió hasta el Presidente y su esposa; los demás casos de las personas que no tienen tal capital económico -como el del Dr. Manterola- son poco difundidos y aún menos atendidos). Por otro lado, la impartición de justicia en tiempos actuales no puede estar sujeta a códigos legales basados en principios de justicia retributiva francamente arcaicos (como el Código de Hammurabi, de 1,760 A.C. y, que basado en la Ley del Talión del “ojo por ojo, diente por diente”, especifica por citar un ejemplo, en su Ley 230, que “si una casa mal hecha causa la muerte de un hijo del dueño de la casa, la falta se paga con la muerte del hijo del constructor”). Mahatma Gandhi alguna vez dijo atinadamente, que “el ojo por ojo terminará por ocasionar que todo el mundo quede tuerto”. La venganza por la venganza y la violencia por la violencia, generan, por su propia condición, más venganzas y violencia.

El tercer punto, el del Estado de Derecho, nos lleva a pensar en si realmente el restablecimiento de la pena de muerte traerá una paz amplia y duradera para todos los mexicanos (que debe ser el fin último y verdadero). Uno de los problemas clave (y que todavía no muestra la menor solución) tiene que ver con el hecho de que, antes de determinar qué hacer con el agresor -si se le da una pena de X número de años, si se le sentencia a cadena perpetua, o si se le ejecuta-, primero el agresor tendría que ser capturado. En México, se calcula que de cada 1,000 delitos cometidos de cualquier índole, se denuncian sólo el 25%, y se resuelven menos de la mitad. Es decir, alrededor de 1 de cada 10 delitos son resueltos por la vía legal (y sin contar qué sucede con el agresor posteriormente de su detención -si su pena fue acorde al crimen cometido, si se está rehabilitando efectivamente o si a su salida cometió otros delitos, etcétera-). En este contexto de no-sanción de los delitos (Estado de derecho endeble), la restauración de la pena de muerte seguramente generará en el corto plazo una inhibición de delitos graves; sin embargo, éstos aumentarían hasta volver a su insana normalidad hacia el mediano y el largo plazo. Sencillamente, porque en México resulta poco probable que un delito grave sea debidamente prevenido, debidamente perseguido, y/o debidamente castigado.

Empero, y a pesar de todos los argumentos de peso en contra de la pena de muerte, encuentro uno fundamental que debería de hacernos voltear los ojos hacia considerar el restablecimiento de esta práctica, y es el cuarto tópico, que tiene que ver con la condición mental y el restablecimiento y reincorporación del agresor a la vida en sociedad. A lo largo de la historia, se han registrado innumerables casos de individuos que, víctimas de maltratos, degradaciones y abandonos de distinto tipo en su ambiente familiar o en su núcleo social, desarrollan una variedad de trastornos de su personalidad, y, una vez “enfermos” actúan de manera abiertamente antisocial-criminal y en un claro desdén por la convivencia pacífica o el orden social establecido. Al alcanzar este punto en la “enfermedad”, no hay punto de regreso, y todo aquel que sufre estos trastornos se convierte, por ende, en un evidente peligro para la sociedad en su conjunto (aunque es importante soslayar que ni todos los sociópatas son delincuentes ni todos los delincuentes son sociópatas).

Por todo ello, yo propongo la conformación de un grupo (llámese Consejo o Comité, de no más de 13 personas), integrado por especialistas por demás destacados y con los méritos y logros suficientes en distintos ámbitos (como la Psicología, la Criminología, la Psiquiatría, la Sociología, el Derecho Penal y la Ciencia Política, aunque podrían ser más o podrían ser menos disciplinas involucradas) que, a partir de la detención de un delincuente que haya incurrido en delitos graves, realice todo un perfil psicológico del individuo, evalúe el desarrollo de su vida, así como las condiciones en que cometió el crimen, para que finalmente, se dictamine si el sujeto en cuestión puede rehabilitarse y reincorporarse a una vida en sociedad. En caso de que resulten claras sus posibilidades de reincorporación social, se le enviará a prisión para cumplir su condena (ello implica además otro problema: el de asegurar que las prisiones en efecto sirvan para restaurar conductas sociales desviadas, y no para pervertirlas más); o en caso de que esta persona resulte con un padecimiento antisocial grave (sociópata, psicópata o cualquier otro), el Estado, responsable de vigilar el orden y la paz social colectiva, deberá exterminarlo (O, ¿podemos acaso esperar ingenuamente que un sociópata-secuestrador, que asuma ya como algo normal el mutilar alguna parte del cuerpo de sus víctimas para amedrentar a sus familiares, sea capaz de reflexionar en la cárcel, y, tras su liberación, dedicarse a un trabajo, digamos, de carpintería?).

En conclusión: Abordar el tema de la pena de muerte es sin duda complejo, pues no sólo se trata de considerar principios retributivos de justicia (o venganza) en manos del Estado (con las consecuencias que esto podría generar), sino valorar aquellos otros grandes problemas que, sin duda, afectan la prevención o impartición misma de la justicia (¿De qué tanto nos sirve ajusticiar a un individuo, si otros 9 están cometiendo en ese mismo instante el mismo delito, ante las narices del Estado Mexicano?).

Y, sobre todo, me parece que la pena de muerte debe ser abordada con pleno respeto a la vida misma de las personas, de víctimas, agresores, y de los familiares y seres queridos de ambos. En Estados Unidos, los criminales extranjeros reciben un trato muy diferente al de los nativos; muchas veces no se les permite ni siquiera asistencia consular, y una vez sentenciados para morir, es frecuente que se retrasen las ejecuciones por meses y hasta años. Se trata de un proceso judicial que respeta muy poco la vida de los inculpados, que obedece más a principios arcaicos de venganza (y no de justicia), y que actúa de manera discrecional de acuerdo a principios raciales. En mi propuesta, se busca que el agresor sea valorado como persona, pero que -de así determinarse- también pueda ser exterminado como la amenaza a la paz social que representa. En este caso, el Estado podría otorgar una segunda oportunidad al infractor, pero también sería capaz de ejecutarlo en protección al grueso de la sociedad. Se trata, no de impartir venganza, sino de impartir verdadera justicia; aquella que permitirá que la sociedad mexicana toda, pueda coexistir en paz.

En suma, se deben ponderar los valores en que se enmarca la impartición de justicia en México, y los alcances que la misma puede tener, que sea un valor compartido, asimilado, y ante todo, respetado, por todos los mexicanos. De algo no hay duda: es imperativo y conminativo que comencemos todos -política y sociedad- a trabajar en un país más justo para todos. Mañana puede ser ya demasiado tarde.

(Descansen en paz, Dr. Manterola, Fernando Martí, Dr. Ramón Escandón, Elizabeth Peña, Jennifer Ertman y todas aquellas víctimas de la inseguridad, la injusticia y la degradación de las sociedades del mundo).

miércoles 19 de marzo de 2008

El regreso


Es el semblante de un hombre que, cual ave fénix, ha descendido, tocado fondo y regresado vivo. Su voz, directa y firme, denota bríos por demás renovados. El discurso que pronuncia es el mismo, pero esta vez, las fallas miserables de los eternos denunciados le han dado al fin algo de razón. Es el regreso de Andrés Manuel López Obrador.

El 24 de febrero pasado, el ex candidato presidencial hizo trizas la imagen de Juan Camilo Mouriño como el “hombre fuerte” del Presidente, cuando dio a conocer contratos que vinculaban una empresa del actual Secretario de Gobernación con PEMEX cuando éste formaba parte ni más ni menos que de la Secretaría de Energía. Más allá de que cualquier enredo legal, o de que las empresas de Mouriño prestaban servicios antes de que él fuera funcionario del sector energético, lo que resulta absolutamente incuestionable es que Juan Camilo firmó contratos, sencillamente, como juez y parte.

Hoy se alega que la reacción por demás tardía tanto del Secretario de Gobernación como del resto del gobierno para formular una respuesta, e incluso que la falta de coordinación al interior del gabinete fueron claves para que los lopezobradoristas apabullaran al funcionario. La verdad es que la contundencia del golpe limitó los espacios al mínimo, y las respuestas vertidas fueron simplemente “lo mejor que se pudo hacer”. Así, López Obrador hizo mucho más que exhibir la deshonestidad de Mouriño: destruyó su imagen, para todo lo que resta del sexenio, como aquel personaje privilegiado que podía y debía alcanzar acuerdos con las distintas fuerzas políticas -especialmente la izquierda- para construirle la gobernabilidad (que en estos momentos es mucho más importante que la legitimidad) a su jefe, y lo orilló a que su renuncia fuera la única respuesta posible para una salida digna, que al final no se dio por el temor eterno de “mostrar debilidad”. Sin más remedio, Felipe Calderón sacrificó una vez más la entereza, y continuará gobernando en un mar de aguas turbias.

Pero el misil contra Mouriño también tiene como objetivo destruir la reforma energética del Presidente (que por cierto, aún nadie conoce). La estrategia es clara: ganar los espacios mediáticos y sintetizar la reforma como “un negocio más para los ricos”, con Juan Camilo como la más fehaciente prueba de ello. Hasta ahora, parece evidente la ventaja del tabasqueño mostrando las grandes desventajas de la privatización ante la ridícula estrategia del gobierno federal que pretende venderle a los mexicanos las ventajas de explorar el fondo del mar.

Es el nuevo modus operandi de López Obrador. Como a él no lo dejaron ejercer su candidatura en paz, de ninguna manera permitirá que sus adversarios ejerzan el gobierno en paz. Lo dejó muy claro en su discurso del pasado martes 18 de marzo, en el marco del 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera, ante un Zócalo que sólo él puede llenar. El Secretario de Gobernación le quedó corto, y poco a poco habrá de minar cada acción que Calderón haga, o pretenda hacer, y la reforma energética es el objetivo inmediato.

En suma, se trata de una consecuencia más de la lucha salvaje y desenfrenada por el poder que vivimos el dos de julio de 2006. Se trata del más reciente capítulo de voces extremistas, dentro y fuera del gobierno. Se trata del regreso del hombre más temido por Los Pinos, que ahora complementa su discurso golpista con acciones ofensivas, que esta vez denotan lógica y sentido, algo de lo que en los últimos meses había carecido.

martes 26 de febrero de 2008

Muerte en pleno vuelo




Un copiloto británico (aún no ha sido dado a conocer su nombre) falleció en pleno vuelo cuya ruta era Manchester - Chipre.

El avión tuvo que aterrizar el domingo pasado en Estambul tras lo que se calificó como una emergencia médica en la cabina de vuelo. El copiloto fue declarado muerto una vez que aterrizó la nave.

Aunque aún no se han dado a conocer las causas de la muerte, la aerolínea GB Airways afirmó que el deceso se dio por causas naturales.

La aerolínea dijo que los pasajeros nunca estuvieron en peligro; éstos fueron finalmente trasladados a Chipre el lunes.


Por eso dicen que vida sólo hay una, y que la muerte no perdona, ¿no?

martes 8 de enero de 2008

La cuesta de enero



Amartya Sen, Premio Nobel de Economía en 1998, dice que, para superar verdaderamente el problema de la pobreza, es necesario emprender estrategias que permitan efectivamente “romper la lógica de la pobreza”. En México, la tendencia indica que la población de estratos económicos medios-bajos y bajos adquiere sus bienes (muebles, autos, electrodomésticos) a plazos y con grandes intereses, que por lo general no calcula antes de comprarlos; este núcleo social también es quien más gasta (como porcentaje del sueldo que recibe) en las fiestas decembrinas, adquiriendo deudas que pagará a lo largo de todo el año siguiente; y en sí, es un grupo que está acostumbrado a “vivir al día”, por lo que carece de una cultura del ahorro (que, por ser el grupo más numeroso de mexicanos, tiene un impacto directo en la economía nacional). Y lo anterior, sin mencionar a los comerciantes ambulantes, organizaciones de limosneros y vendedores de discos piratas y otros grupos que se encuentran totalmente al margen de cualquier régimen fiscal.

Hoy, 8 de enero de 2007, más de 3 mil casas de empeño abrieron sus puertas a los casi 30 millones de mexicanos que acudirán durante esta temporada a empeñar bienes de todo tipo, para desahogar las deudas que adquirieron durante las fiestas decembrinas o para obtener un poco del dinero que gastaron. Es, oficialmente, el inicio de la tristemente célebre “cuesta de enero”.

Y es que tener una casa de empeño en México constituye un paraíso fiscal, ya que no hay regulaciones establecidas por la autoridad financiera (léase Secretaría de Hacienda y Crédito Público) más allá de una Norma Oficial Mexicana que supuestamente regula su actividad y desempeño. De acuerdo a la Asociación Nacional de Casas de Empeño (ANACE), de las 3 mil sucursales de empeño que hay en el país, 33% no son fiables, ya que sólo 17 firmas pertenecen a la Asociación, entre las más de 250 compañías que se dedican al préstamo prendario. Por ello, existen casas de empeño como Prestafast, que cobra hasta el 13.5% de interés mensual por un préstamo, sin sumar los cargos por almacenaje, seguro, transportación, custodia e IVA que se cobran por separado, por lo que a la vuelta de un año en esta casa de empeño se pagaría 1.6 veces el monto del préstamo tan sólo en intereses.

De acuerdo con la ANACE, el préstamo promedio oscila en 500 pesos y un mes de plazo, alcanzando por plazo anual el 90% de interés. No obstante, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) reportó que la tasa anualizada llega a alcanzar 160%. Las instituciones de asistencia privadas El Nacional Monte de Piedad y el Montepío Luz Saviñón cobran 4% y 5.9% de interés mensual, respectivamente.

La inexperiencia o falta de capacidad del capital humano del sector financiero del Gobierno Federal para atender este problema es una excusa: el Secretario de Hacienda y Crédito Público durante la segunda parte del gobierno de Ernesto Zedillo logró la estabilidad económica nacional (el llamado “blindaje”) que heredó a la administración foxista un crecimiento económico de 6.7%, y hoy es el Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y el actual Secretario es Doctor en Economía por la Universidad de Chicago y fue Subdirector Gerente del Fondo Monetario Internacional. Por ello, ¿no será, más que incapacidad, un fenómeno de plena y llana indolencia?

Para evitar una sanguinaria reedición de las “cuestas de enero” (que toman lugar cada año), habría que poner en acción una serie de lineamientos económicos-legales claramente definidos a las casas de empeño (que sean negocio, pero un negocio justo) e instrumentar campañas y políticas que faculten el ahorro de las compensaciones de fin de año que reciben los mexicanos, especialmente de los sectores menos favorecidos: que los amparen, que los orienten, que los apoyen…que se combata esa “lógica de la pobreza” que nos tiene tan sumidos en el tercermundismo.

martes 30 de octubre de 2007

Los mejores sitios de internet en México

La Asociación Mexicana de Internet, AMIPCI, dio a conocer a los ganadores del reconocimiento que anualmente otorga a los sitios de internet más destacados que se producen en nuestro país.

Dentro de la lista, destaca la activa labor que encabeza Canal Once del Instituto Politécnico Nacional, ganador de 3 reconocimientos en distintas áreas, que lo colocan como la mejor propuesta en un mar de ofertas privadas, y que es un referente obligado en cuanto a la televisión para el público infantil, con un planteamiento serio, digerible y, sobre todo, educativo.

Ojalá que se sumaran más iniciativas para fortalecer la educación de niños y jóvenes mediante la cultura. Hasta el momento, de Televisa y TV Azteca, ni sus luces.
Reconocimientos AMIPCI 2007

Arte, Cultura y Educación
XEIPN CANAL ONCE (niños)

Asociaciones y Organismos No Gubernamentales
Consejo de la Comunicación

B2C, Tiendas y Comercios Electrónicos
Sony Style

Construcción e Inmobiliarias
Ve Casas de El Universal

Entretenimiento
Cinemex

Hardware y Software
Mapdata

Industria Automotriz
Autocosmos

Infraestructura y Telecomunicaciones
Radiomovil DIPSA (Telcel)

Medios de Comunicación
XEIPN CANAL ONCE

Portales Horizontales, Buscadores y Directorios
Segunda Mano

Presencia Corporativa o de Marca
Sony de México

Servicios de Gobierno Electrónico
SAT

Servicios Profesionales
.FOX

Servicios y Productos de Salud
Merck Sharp & Dohme de México

Servicios y Productos Financieros
Invertia de Terra Networks México

Servicios y Productos Turísticos
Mexicana

Reconocimientos a la Innovación
Canal Once Accesibilidad

domingo 16 de septiembre de 2007

Victoria


Mirada franca, certera...viendo hacia el frente, gritando con orgullo y gallardía cada palabra del grito de Independencia de México, el país que gobierna. Así lucía Felipe Calderón el pasado sábado por la noche.

Tan anunciado evento reunió a muchos curiosos de presenciar un nuevo choque entre calderonistas y lopezobradoristas en el zócalo, y seguramente a miles de acarreados; pero la gran mayoría eran simplemente mexicanos deseosos de festejar su nacionalismo -que es un fenómeno real- entre su gente, y escuchar el grito de Hidalgo en la voz de su Presidente…después de todo, así siempre ha sido, y es una buena ocasión para festejar algo más digno que una victoria en el fútbol.

Es la tradicional celebración de los mexicanos con el Presidente en el Zócalo. Es una victoria política más de Calderón, que cada día consolida más su poder y lugar en la silla presidencial. Ayer salió a mostrar a todos sus detractores, que es él quien manda, que tiene en Margarita Zavala la figura de una verdadera Primera Dama que le acompaña, y que, al menos mientras el Distrito Federal no cuente con mayores condiciones jurídico-políticas, esa magna plaza le pertenece.

La izquierda se debilita por la simple inercia de constantes errores. Lástima, porque al final de cuentas, Calderón todavía está muy lejos de resolver algo de fondo, y día a día se debilitan las únicas voces realmente capaces de denunciarlo…